Ya nada te interesa, no tienes curiosidad por las cosas. Pero ahora que te has vaciado de conocimiento y pensamientos, es el momento de que te llenes de nuevo.
CUENTECITO
Es un espacio para hel-arte, ya sea por la frescura de ideas o por la belleza de los relatos. Cada comentario se agradecerá como si fuese hecho por el mismísimo señor supremo que todo lo sabe. Muchas gracias.








Relájate. Yo estoy aquí para sostenerte, pero aunque lleve tu peso, eso es lo que me hace poder aguantar la posición y casi siento que eres tu quien me mueve a mi. Mantenerte ahí es lo que me da aliento para seguir junto a ti. Tú te mueves y yo, no te sigo, yo ya estoy ahí contigo. Rodamos, nos movemos sobre nosotros mismos, nos exploramos. Intentamos llegar hasta lo más profundo de nosotros, atrayéndonos y capturándonos. Y de pronto, nuestros centros están conectados, por un instante, con tan solo visualizarlo y un pequeño movimiento de mi dedo, te vences sobre mí entre sudores que emanan por la emoción de haber alcanzado la plenitud, tus dedos de los pies se estiran y te mueves con nervios como entre espasmos. Y, sonriéndome, me cuentas que todo ha salido perfecto.
Me pesan los muertos que no he matado y las explosiones que no he producido. Me duelen los llantos de los hijos que no dejo huérfanos y los quejidos de la gente que no mutilé. La guerra no la he provocado, la guerra, tampoco la he luchado. Pero ahí está y sigue haciendo daño a las personas, y esto es lo único que se me ocurre hacer en su contra. Solo espero que un día salgamos todos a la calle, juntos, de la mano, y gritemos al unísono que nos queremos por que sí. Realmente, no necesitamos más razones.
P.D: Matadero cinco de Kurt Vonnegut. A la primera no lo entendí. A la segunda, me fascinó. Así es...