jueves, 18 de mayo de 2017

Pestilencia eterna.

Pensaba, lo cual últimamente era sinónimo de llorar, si un yonki rehabilitado echaría de menos la heroína. Se encontraba fumando un cigarrillo de liar. Una nube de humo se arremolinó frente a él a la vez que se desvanecía. Se preguntaba si se podía echar de menos algo de lo que se había disfrutado con fruición hacía tiempo, pero que era dañino. Algo que conscientemente se sabía que era perjudicial y lo sería siempre. Exhaló un suspiro cargado de humo. Era como soltar vaho por la boca cuando hacía frío, pero sin hacer frío. Era como vivir encadenado, pero sin cadenas. Era como llorar con ella, pero sin estar ella. Era como respirar aire puro, pero con las flatulencias de mil tubos de escape alrededor. Dio otra calada. Mantuvo un poco el humo en sus pulmones y lo soltó lentamente. Aquel humo se le escapaba para siempre. Para no volver nunca. Y se quedó solo. Sentado en la hierba. Pensativo. Lloroso.

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