miércoles, 26 de abril de 2017

Perdóname.

Perdona por haberte dicho que me gustas cuando no es así. Por haber hablado de tus ojos cuando no sé ni de qué color son. Siento haberte mojado los labios con mi saliva cuando realmente no quería besarte. Siento haberte hecho creer algo que no era, pero es que me engañaba mi cerebro. No pensaba con claridad. Solamente has sido el objeto de satisfacción de la necesidad que en ese momento atormentaba y obsesionaba a mi cabeza. Siento haberte engañado esta noche para no volver a verte más. Perdóname allá donde estés.

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

A veces no tenemos más remedio que engañar para seguir viviendo e incluso lo que es peor, engañarnos a nosotros mismos. Precioso micro.

¡Abrazos!

Vecu dijo...

Pffff ya. Lo peor es eso, engañarte para intentar sustituir algo que no se puede sustituir, y luego encima sentirte mal por gilipollas.

Abrazamen Ziortza.