miércoles, 22 de marzo de 2017

Ya se ha terminado la partida.

¿Sabes esa sensación que tenías cuando estabas jugando al escondite de pequeño, pero realmente eras el único que seguía jugando porque todos ya habían terminado, y tú seguías escondido hasta que ya te parecía extraño que no oyeses nada ni te hubiesen encontrado y entonces salías y les veías en la placita a todos jugando a otra cosa? Esa sensación de soledad, de conocimiento de la realidad. Tú no eras su prioridad, mientras que ellos sí lo eran para ti. Así es como te sientes ahora cuando ves que la otra persona ya no depende en absoluto de ti. Ya es completamente ajena. Es como una extraña. Como cualquier otro u otra en la oficina. Sin embargo, para ti no es así. Cada vez que la ves se te remueve algo por dentro. Un calor sofocante te hormiguea por dentro todas las extremidades y rincones de tu cuerpo. Y ves que a ella no. Te mira con indiferencia. Hace nada erais uno, y ahora no sois nada. Sólo tú hablas con la mirada. Ya no puedes hablar con ella a viva voz. Tienes que conformarte con decirle todo con una mirada que dura un segundo. Una vez más sales de tu escondite para ver que la partida ha terminado definitivamente. Ella está con sus nuevos prójimos haciendo su vida. Así que lo mejor que puedes hacer es irte del patio y subirte a casa a leerte un cómic.

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

Tienes un talento tremendo para emocionar con tus microreflexiones. El símil del escondite con lo que se siente en el desamor es increíble. Qué desgarro se siente cuando uno no es la prioridad o incluso pasa a ser indiferente..., me ha gustado mucho. Muy bueno compañero.

Vecu dijo...

:) Muchas gracias Ziortza, jup, siempre molan tus comentarios. Sí, la verdad es que es un mierdón esa sensación, pero con el tiempo se le coge hasta cariño.

Salud!