viernes, 31 de marzo de 2017

La vida sigue V.

Era invierno. Muy crudo y cruel. La nieve se acumulaba vistiendo a los desnudos y raquíticos árboles. De pronto, el gusano escuchó un ruido. Levantó la cabeza. En ese momento ocupaba su tiempo devorando los malolientes restos que habían dejado los lobos y los cuervos de un cadáver putrefacto. Miró en derredor. Vio que el ruido lo había hecho un escuálido y tembloroso lobo que había venido a buscar la poca carroña que quedase por comer y que habían dejado sus hermanos. Le miró con cierta tristeza, ése no vería el próximo invierno. Se alegró de ser un ser tan inferior que no sentía ni frío ni calor y que lo que eran desechos y migajas para unos, para él era un auténtico festín. Sin más, bajó la cabeza y continuó desmigando poco a poco los restos sépticos que se pegaban gélidos al hueso. Si total, no podía hacer nada por aquel pobre animal que pronto se convertiría en su próximo manjar. La vida seguía.

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

Efectivamente la vida sigue para unos y acaba para otros. Lo que para unos es un mundo para otros es insignificante. Estupendo micro que se puede leer literalmente pero también como una especie de alegoría.

Abrazos Vecu.

Vecu dijo...

Hola Ziortza. Sí, cuanto menos haga falta para poder conformarse, mejor. Lo cual no significa que haya que conformarse con cualquier cosa.

Gracias por tus paseos por aquí.
Abrazo.