viernes, 17 de febrero de 2017

Hablando de...

Miró el calendario. Qué de números. Miró el mes. Habían pasado ya casi tres meses desde que empezase el nuevo año. Joder, el tiempo pasaba a toda polla y no esperaba por nadie. Era como los autobuses de la EMT que para cogerlos prácticamente había que tumbarse en el asfalto para cortarles el paso. Y hablando de tiempo y de pollas, se acordó de una escena que le sucedió hacía muchos años. Estaba en el baño de un bar haciendo pis junto a un conocido. Estaban hablando y le miró en medio de esa amarilla conversación. Entonces bajó los ojos de forma instintiva y le vio el cirio a su colega. Y le llamó la atención que en el glande, que por cierto era como la cabeza de una enorme hormiga roja, tenía pegada una pelusa negra, como si cogieses una pelusa de ombligo y la manipulases durante un ratillo entre el índice y el pulgar y la pegases en un azulejo. Ese momento le supuso un pequeño trauma que todavía recordaba a pesar de los años que le separaban de aquella visión. Y hablando de pelusas y pis se acordó de la que había esa mañana en su jarra de agua. Los cabrones de los gatos se acercaban a beber de su jarra que se encontraba en el suelo al lado de la cama y siempre que podían le daban unos sorbos, dejando tras de sí pelusillas y babillas. Lo que le molestaba no era el hecho de tener que beberse ese agua peluda y baboseada, era el hecho de que los malditos le dejaban mediada la jarra y luego no tenía suficiente para él, cuando ellos tenían su platito lleno. Y hablando de babas y gatos se acordó de ella y de todos los babas que la rodeaban y la habían rodeado y la rodearían sin parar. Lo babas que podían llegar a ser los tíos. Lo pesados y acosadores que podían ser. Se estremeció por un momento sintiendo una punzada de celos, aunque realmente ya no le iba ni le venía. Hacía tiempo que todo se había terminado entre ellos. Y hablando de ella y de terminar se acordó de... Nada, no dejó que ningún recuerdo le viniese a la cabeza, terminando así con la sucesión de pensamientos y poniéndose por fin a trabajar.

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