jueves, 2 de febrero de 2017

Ella.

Una vez el becario me dijo: "Tío, cada día veo más guapa a esta chica. ¿No te pasa a ti?". Me limité a sonreír. No sólo me parecía cada vez más guapa. Cada vez, cada día que pasaba, cada hora, cada minuto que se quedaba atrás irremediablemente, esa chica me parecía más como un puto foco en mi vida, un amanecer lleno de matices y de colores desconocidos para mí. Me parecía un insulto hablar únicamente de su hermosura como su única cualidad creciente. Era la siniestra y luctuosa poesía de Baudelaire encarnada. Era la dulce y misteriosa prosa de Le Fanu. La arcana y tenebrosa originalidad de Lovecraft. La cruel y dura perfección de Heinz Ewers. La feroz e impulsiva fuerza de Soziedad Alkoholika. La gutural y profunda oscuridad de Enisum. El lúgubre y triste dolor de Chopin. Lo era todo. Lo es todo. Lo será todo. Nunca dejará de serlo dentro de mí, aunque el tiempo termine por difuminarla. Y aunque el tiempo termine por difuminarla nunca haré un trabajo de restauración que me haga recordar todo aquello.

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

Qué bonito este micro Vecu..., qué manera más genial de describir el enamoramiento hacia otra persona. Me ha gustado mucho la frase del final: nunca haré un trabajo de restauración que me haga recordar todo aquello. Precioso.

Vecu dijo...

La verdad es que el enamorarse de alguien da para escribir una trilogía, ya sea por ser correspondido o no.

Muchas gracias por tus comentarios Ziortza, me alegra un montón que te pasees por aquí de vez en cuando y dejes tus opiniones. Se valoran mucho, de verdad.

Abrazaco.