domingo, 29 de enero de 2017

El descontento de los gatos.

Me encantaría que los gatos pudiesen chascar la lengua para demostrar su descontento. Cuando está sentado en tu sitio y le coges suavemente para depositarle con delicadeza en otro lugar. Cuando está tumbado contigo cortándote la circulación de las piernas y las mueves despacio para que no se gangrenen. Cuando te despiertas congelado, destapado y contorsionado contra la pared y le ves tumbado junto a ti con todas las mantas y ocupando estratégicamente una pequeña porción de cama que te inhabilita todo el espacio colindante, y con cuidado intentas coger un trocito de la sábana haciendo que una arruga se estire debajo de él. Cuando se tumba en un lugar en el que sabe que no puede estar y le hablas dentro del espectro de gritos y chillidos para reprenderle. Cuando le llenas el cuenco de comida con pienso y no con golosina. Cuando va al cajón a aliviarse y no se lo tienes impoluto. Cuando él no ha pedido mimos, pero se los das igualmente. Cuando pide mimos y justo en ese momento no puedes dárselos. Me encantaría escuchar cómo su peluda lengua chasca, aunque con ver la expresión de su mirada también me vale.

No hay comentarios: