martes, 31 de enero de 2017

Asfixia.

Las palas comenzaron a dejar caer la tierra sobre el ataúd. Podía escuchar el sonido hueco desde dentro. Podía sentir cómo su aliento se escapaba con cada golpe. Su respiración se agitaba agónica mientras las uñas rasgaban ansiosas la tapa. Cada descarga de tierra la sentía como si cayese directamente sobre su piel aplastándole. Todos marcharon ignorantes. Todos lloraron una muerte equivocada.

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