martes, 31 de enero de 2017

Asfixia II.

Unas manos firmes apretaban su garganta fuertemente. Intentó respirar y no pudo. Tenía las paredes de la tráquea pegadas. La boca pastosa. Intentó gritar, pero tampoco pudo. El aire no podía salir ni entrar. Notaba la presión de la sangre que no podía bajar presionándole en las sienes. En las mejillas. Por dentro de los ojos. Parecía que fuesen a explotar sus lagrimales para dar salida a la ansiosa sangre. Los pulmones comenzaron a protestar dentro de su pecho. No podía enfocar la vista. La cara de su asesino era un borrón negruzco. Cada vez se extendía más la niebla que le nublaba la visión. La tensión de la muerte le provocó un parpadeo agónico, quedando sus ojos hinchados y completamente abiertos en una expresión de impotencia. Finalmente, su vida murió sin poder exhalar el aire de una última respiración.

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