domingo, 18 de diciembre de 2016

La vida sigue IV.

Se subió al metro en el que una vez pegasen la pegatina que regalaban en una bolsa de Jumpers. Hizo un transbordo y pasó por delante del banco de un andén donde una vez estuviesen juntos abrazados, dejando pasar los trenes. Salió del metro y bajó por el callejón en el que tantas veces se habían besado apoyados en la barandilla de la acera. Y vio el portal en el que se besaron por primera vez. Se detuvo un momento. Lo miró. Una sensación de extrañeza y nostalgia le invadió. Y pensó que ya nada podía hacer salvo continuar haciendo ese trayecto siempre hasta que nada le recordase a nada. Así que continuó su camino a casa, no podía hacer nada. La vida seguía.

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