martes, 22 de noviembre de 2016

Maldigo.

Quiero volver a dibujar tus contornos con mi lengua. A leerte las clavículas y la cara con mis dedos. Quiero poder olerte hasta que mis pituitarias se atrofien y en mi boca sólo quede hueco para tu sabor. Quiero que ocupes el resto de mi cama que no ocupan los gatos. Maldigo el día en que los dioses jugaron a entrelazar nuestros caminos y nuestros cuerpos para luego separarlos sin más. Maldigo a la vida que siempre me hace llegar tarde a todo lo que me gusta. Me maldigo por no haber sido capaz de mantenerte a mi lado. Por no haber podido hacer que nuestras salivas fuesen la misma y una sola para siempre. Maldigo el espacio que nos separa. Maldigo la distancia que no permite que respire del aire que exhalas. Maldigo mi existencia, más miserable y penosa cada unidad de tiempo que no compartimos. Y maldigo mi incapacidad para querer olvidarte.

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