miércoles, 30 de noviembre de 2016

A la luz de la luna.

Pasó la mano por encima del libro que llevaba varias décadas durmiendo en el mismo lugar. Sus dedos dejaron surcos temblorosos como su envejecido pulso sobre el polvo. Lo abrió y buscó una página concreta. Una página en la que ella, un día hacía varias décadas, había remarcado un fragmento que rezaba como sigue: ""Nunca me he enamorado, y nunca me enamoraré -afirmó Carmilla-. A no ser que me enamore de ti...". A la luz de la luna, parecía más hermosa que nunca. Tras dirigirme una tímida y extraña mirada, ocultó la cara en mi cuello, entre mis cabellos, respirando agitadamente; parecía a punto de estallar en sollozos y me apretaba la mano, temblando. Su delicada mejilla abrazaba la mía. Murmuró: "¡Querida! Yo vivo en ti, y tú morirás en mí. ¡Te quiero tanto!". Me separé de ella. Carmilla me miraba ahora con unos ojos de los que habían desaparecido el fuego y la vida. Y como si saliera de un sueño, añadió: "Regresemos. Volvamos a casa."". Esto era lo único que le quedaba de ella. Se sentó en su eterna silla frente al ordenador con una canción en bucle y la dosis de droga que le habían dicho era letal. Se la inyectó. A los pocos días le encontraron muerto sobre la silla, frente al ordenador, con la canción "Smile" de World's End Girlfriend de fondo y con una sonrisa amarga en la cara y una página entre las manos, arrancada de un libro, con un fragmento resaltado que rezaba como sigue: ""Nunca me he enamorado, y nunca me enamoraré -afirmó Carmilla-. A no ser que me enamore de ti...". A la luz de la luna...".

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

Muy buen micro Vecu! Precioso, aunque triste. De esos que te dejan pensando después de leerlo. Se palpa el dolor de ese hombre que parece que solo encuentra un final posible.

Un abrazo.

Vecu dijo...

Muchas gracias Ziortza, joe, me ha hecho ilu tu comentario. Y sí, hay mucho dolor :)