sábado, 29 de octubre de 2016

No la vas a volver a ver.

Es otra noche más en la que te imaginas con ella, pero es que no está, déjalo, no pienses más. No está y no va a estar. De hecho, deja de imaginar situaciones, no va a pasar en un taxi por delante de ti mientras cruzas, no va a estar en la terraza por la que pasas por delante, no va a salir esa noche de fiesta y vais a coincidir en un garito. Déjalo. Deja de pensar en absurdeces. Lo más probable es que no la vuelvas a ver, asimílalo. Olvídate de los días once de diciembre de dos mil quince, nueve y dieciséis de febrero de dos mi dieciséis, nueve de mayo, ocho de abril y ocho de julio de dos mil dieciséis, no se van a repetir jamás. Deja de buscarla en la música que escuchas en los antros de mierda. Deja de buscarla en las pibas de mierda que hay en los garitos de mierda. Deja de buscarla en cada persona que pasa mientras te fumas un porro en la puerta del bar. Deja de buscarla en cada porro que te fumas en tu habitación. No está. Y no va a estar. Os separa un anillo, ya Tolkien vaticinó el poder de los anillos. Ahora, a ti te separa de ella un anillo en el anular. Aparte que ya se habrá olvidado de ti. Deja de pensar en ella. Se apartó de ti sin querer volver a verte, y eso sigue siendo así. Así que déjalo, no te esfuerces en poder encontrarte con ella, jamás la volverás a ver.

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