lunes, 3 de octubre de 2016

La sombra de un sueño.

Notó una respiración caliente y húmeda en su oreja. Escuchó un susurro muy bajo, no pudo identificar lo que le decía. Su piel respondió a la calidez de ese aliento. Esa sensación no le era extraña. Aunque ya había notado otras veces eso mismo, podía identificar perfectamente de quién era ese susurro. Quién era quien le había erizado la piel de esa manera. Sólo una persona. Abrió los ojos pero no vio a nadie a su lado. Se incorporó y vio lejos una silueta. Conocía perfectamente esa silueta. No podía distinguir ninguno de los rasgos de la cara ni del cuerpo, sólo veía la sombra negra. De pie. Observándole. Se levantó y fue hacia ella, pero cuanto más se acercaba más se alejaba aquella sombra. La llamó, pero no respondía. Corrió hacia ella, pero ella se alejaba más rápido. Corrió todo lo que pudo para alcanzarla gritando, chillando su nombre. La desesperación le consumía al ver cómo cada vez se encontraba más lejos, hasta que desapareció y sólo quedó en su cabeza el eco de sus gritos desesperados. De repente se despertó. Miró a su alrededor y no había nada ni nadie. La ventana seguía dejando filtrar la luz mortecina procedente de la calle y la puerta de la habitación estaba cerrada. Todo tal y como lo había dejado antes de irse a dormir. Una vez más su cabeza le recordaba que ella ya no estaba aunque él la siguiese buscando.

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