sábado, 29 de octubre de 2016

Gracias a la vida.

Gracias a la vida por haberme quitado tanto. Otro porro más. Hace falta otro. Gracias a la vida por haberme obligado a perder todo lo que quería en mi vida. Gracias por matar a mi madre. Gracias por matar a mi abuela. Gracias por matar lo que tenía con M. Gracias vida por prepararme y dejarme aprender a morir. Así cuando llegue el momento en el que tenga que morir, estaré acostumbrado a la muerte y no me pesará. Ojalá la vida fuese un ente físico. Le haría padecer cuanto me ha hecho sufrir. La ataría a un poste y dejaría que los cuervos se comiesen sus ojos. Le arrancasen la piel a tiras con los pellizcos de sus picos. Dejaría que las hienas le devorasen las entrañas mientras sigue viva y viendo cómo se desangra agónica. Mientras grita clemencia y pide muerte. Y le concedería esa muerte, pero después de sufrir tanto como ella me ha hecho vivir.

2 comentarios:

Ziortza Moya Milo dijo...

Hola! He encontrado tu blog por casualidad y tus microrrelatos me parecen geniales, brutales. Un saludo desde: https://zmoyamilo.blogspot.com.es/

Vecu dijo...

Muchas gracias :)
Me meteré al blog que dejas ahí a ver qué cosas cuentas.
Saluten!