sábado, 24 de septiembre de 2016

Adiós.

Al final ha llegado el día. Ese puto día que llevábamos esperando nueve meses. Ese día de incertidumbre, ansiedad y dolor para ambos. Venía como un tren de mercancías sin frenos. Lo esperaba como el preso condenado a muerte espera el sol que le sentencia. Y me he visto obligado a tener que despedirme de ti, de tus piernas, de tus bragas, de tu cara, de nuestras risas, de nuestro humo, de tu todo. Te sigo queriendo. Te sigo queriendo a mi lado. Tienes que saberlo. Y sábelo para siempre. Adiós.

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