jueves, 25 de agosto de 2016

Dejando pasar el metro.

Dejó pasar otro metro. Miraba a la gente cómo entraba sin dejar salir. Veía a la gente correr e intentar abrir inútilmente las recién cerradas puertas. Estaba sentado en el banco en el que había estado con ella hacía poco. Qué diferente era ahora que estaba solo. Miró hacia el final del andén por si acaso fuese a aparecer. De repente su conciencia le recriminó. Qué hacía allí cómo un pasmarote dedicándole mil pensamientos, cuando ella podía estar en ese momento con su novio haciendo vete tú a saber qué cosas. En ese momento llegó otro metro. Asintió mentalmente a su conciencia y se levantó decidido. Ese metro lo cogió. Y nunca más volvió a dejar pasar ningún metro ni a mirar ese banco.

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