domingo, 10 de julio de 2016

Viejo.

Frente a él un cenicero lleno. La ceniza se acumula formando una sábana polvorienta. Las colillas se dejan entrever como barcos naufragados en ese mar gris. Frente a él sus memorias. Sus recuerdos. En su cara mil arrugas. Su pelo ya cano. Las manos venosas y decrépitas. Lo único que permanece inalterable, las lágrimas. Frente a él todos sus recuerdos. Frente a sus recuerdos la vida que no pudo tener. Un día más, se enciende el cigarrillo manchado con sustancia aletargadora y espera a que la muerte se decida.

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