domingo, 8 de mayo de 2016

Todo confuso.

Había recorrido esas calles cienmil veces. Qué digo cien mil, millones. Desde hacía unos pocos años, parte de su vida giraba en torno a una calle y la zona de alrededor por variopintos motivos. Sin embargo, un día recorrió esa misma calle con ella. Esa misma zona. Era la primera vez que lo hacía con ella. Lo había hecho antes con otras personas, pero fue ella. Desde ese día, cuando pasaba por allí no sentía lo mismo. La sensación que se había despertado dentro de él durante tanto tiempo había sido desplazada por la que ahora sentía cada vez que la recorría. No sabía qué era, pero se sentía extraño, era como si no reconociese aquellas calles, como si fuesen nuevas para él. La sensación de soledad y ansiedad se agarraba a su estómago. Había pasado de sentirse seguro y de sentirse en su elemento a sentirse confuso y extraño. A sentirse incluso incómodo por estar ahí sin ella. A sentirse vacío por estar ahí sin ella. Cuando hacía un mes se sentía entero yendo solo. Todo había pasado a estar translúcido. Todo era confuso.

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