miércoles, 4 de mayo de 2016

Colillas.

Cenicero lleno de colillas. Hay una que no llega a colilla, es medio cigarro. Arrugado. Apagado. Restos de lo que ella se ha dejado a medio fumar. La ceniza tiñe de gris el cenicero. Te miras por dentro y ves que ese cenicero podrías ser tú. Gris. Sucio. Ceniza esparcida en forma de polvo, en forma de manchas blanquecinas. Puntos negros donde se ha apagado el cigarro. Eres un cenicero de emociones descontroladas. Te pierdes en ti mismo. En un humo que sube en forma de espiral que mugre las paredes dentro de ti. Eres una colilla más, arrugada. O al menos así te sientes.

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