sábado, 14 de mayo de 2016

Carro de la compra.

Aunque la intensidad de las emociones sea la misma. Aunque sigas con esa dependencia emocional, notas que ya no es lo mismo. O eso crees. Ha llegado ese punto en el que notas que la otra persona ya no está en el punto que estaba hace un día. No sabes cómo habéis llegado ahí. Pero habéis llegado. Puede ser que se hiciese lo que se hiciese se iba a llegar a ese punto irremediablemente, igual que un carro de la compra llega al final cuando lo tiras por una cuesta. Sin embargo, tú sigues siendo completamente dependiente. Ahora vas solo en ese carro de la compra que baja a toda hostia por la cuesta y se va a empotrar contra el final.

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