jueves, 14 de abril de 2016

La humedad de tu apetito.

Has sido mi motivación para salir de mi desabrimiento. Has sido el humo que tan reconfortantemente me ha bañado los pulmones. Has sido el pasillo que me ha guiado fuera de mi cavernismo. He olido tu respiración y escuchado tu deseo. He notado la humedad de tu apetito. Me habría gustado poder seguir oliéndote, fumándote, recorriéndote y notándote sin parar nunca. Me habría gustado poder besarte en cualquier parte. Comerte cualquier parte. Tocarte cualquier parte. Pero sólo me queda el encogimiento de estómago. La presión en el pecho. Las arcadas en la garganta. Y mi saliva sin mezclarse con la tuya.

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