sábado, 5 de marzo de 2016

Últimamente XIX.

"Con qué facilidad sale la gente de tu vida, y con qué facilidad lo superan". Eso pensaba últimamente. No era nada nuevo. Ya le había pasado otras veces, pero no lograba acostumbrarse. Cómo podían ciertas personas que habían estado unidas a él como lo están los protones y los neutrones, cómo podían ciertas personas que habían orbitado alrededor de su núcleo tantas veces, salir como si nada, e ilesas. Él salía siempre jodido de esas fisiones. Cuanto más pensaba en esas personas y en cómo habían salido de su pecho cerrando con un portazo o incluso dejándolo abierto, más las admiraba. Él no era capaz de salir así de la vida de nadie sin sentirse desplomado. Y tampoco era capaz de asumir que saliesen así de su vida sin sentirse desplomado. La última que había salido de su vida lo había hecho usando las fibras de su corazón como lianas. Parecía divertido. Para ella. Sólo esperaba que no lo hubiese superado tan rápido. Esperaba que aún le dedicase algún segundo en su pensamiento. Aunque fuese uno. Últimamente pensaba que tenía que aprender a desarrollar la capacidad de esas personas para superarlo. Dio una última calada al espirituoso y se dejó llevar por la cuesta abajo que le hundía desde hacía una década hacia sus profundidades. Desconocía cuán profundo era, pero a ese paso lo iba a descubrir.

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