sábado, 6 de febrero de 2016

Autocompasión y asco.

Se encontraba sobre un taburete grasiento y despeluchado. Se apoyaba con los codos en la barra como el infraser triste y penoso que era. Delante de él se encontraba el habitual vaso lleno de whiskey con pocos hielos. Sus allegados le decían que lo dejase. Que recuperase su vida. Se rió de ellos. Siempre les decía que desde hacía mucho no era él quien la jodía, así que que le dejasen en paz, al menos ahora él sí era quien se encargaba de joderla. Dio un trago al líquido. Lo acabó con otros dos y pidió más. Llevaba tanto tiempo autocompadeciéndose de sí mismo y su mala suerte que ya se daba asco.
Se acordó de ella. Aún conservaba en su habitación todas las cosas que le había regalado como menudencias, pero que para él lo eran todo. Se acordaba de lo rápido que había pasado todo y lo poco que lo había disfrutado. Volvió a autocompadecerse de su desdichada y pálida existencia. Se volvió a dar asco. Terminó el contenido del vaso y se levantó como lo haría un fracasado borracho. Salió. El frío le recordaba una vez más que hacía mucho tiempo que no sentía calor.

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