viernes, 20 de noviembre de 2015

Felices sueños.

Ahora que ya no importa nada. Cuando tengo la conciencia tranquila y nada me preocupa. Ahora que no me inquieta absolutamente nada de lo que hagas, puedo confesarme. Ahora que ya nada me estimula, puedo declarar aquellos que fueron mis sentimientos.

Deseé que murieses solo. Que ninguno de aquellos que deseases estuviesen en tu lecho de despedida estuviesen. Deseé que fuese el duro y frío suelo el único que asistiese a tu funeral. Quizá alguna piedrecita muda también. Que solamente ellos fuesen los testigos del final de tan miserable existencia.

Deseé que algún día tuvieses un accidente y quedases mutilada. Que notases cómo la sangre huía rápido para poder respirar algo que no fuesen tus apestosas y fétidas entrañas. Que sintieses que tu vida llegaba a su fin. Que te diese tiempo a degustarlo mientras no te hacían esa transfusión de sangre que necesitabas y para la que tú nunca cooperaste.

Deseé que la desgracia truncase tu vida. Que te quedases solo. Que te echasen de tu casa y ya nadie te quisiese. Que cometieses ese error que te separase de ellos. Que te sintieses morir cada vez que consumías. Que quisieses dejarlo pero no pudieses. Y que te castigases cada segundo por haber yerrado como nunca pensaste que lo harías.

Deseé que te moliesen a palos. Que las porras autoritaristas te abriesen surcos en el cráneo. Que lustrosas botas aplicasen ciegamente la ley que amabas sobre tus vísceras. Que te hundiesen el esternón y que tu visión se tornase tuerta.

Deseé que no encontrases un novio estable nunca. Que solamente dieses con seres que lo único que quisiesen fuese utilizarte. Que te sintieses sucia y desconsolada. Que él muriese entre tus piernas mientras alcanzabas el orgasmo.

Deseé que tu vida dependiese alguna vez de mí. Sólo de mí. Que estuvieses a mi merced. A expensas de mi voluntad. Que mi antojo fuese dejarte morir. Que mi deseo fuese verlo y que me vieras. Tener la oportunidad de ayudarte y no hacerlo.

Ahora ya puedo tener felices, dulces y reconfortantes sueños para la eternidad. Ahora no te deseo ningún mal, seas quien seas, estés donde estés. Ahora ya, te puedo desear felices sueños.

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