domingo, 1 de junio de 2014

Últimamente VIII.

"¿Karma?", pensó mientras terminaba de repasar el borde del papel con una fina capa de saliva que residía en su lengua. Los que hablan de karma hablan siempre de él como si fuese justo. Como un ente capaz de vigilar a todos y cada uno de los seres humanos y devolverles el bien o mal que han hecho. ¿De verdad no se van a cansar de inventar deidades y etéreos seres capaces de involucrarse en nuestras vidas? La gente es omnidiota. Si ese karma existiese, realmente sería un repartidor injusto de suerte. Últimamente no podía pensar que no fuese así, puesto que no se cansaba de ver inmundicia no inerte que llevaba una vida generosa, mientras que él, que rebosaba buen karma, recibía mochilas de piedras. "Bueno, qué importa. Lo que tenga que ser no dejará de ser, y lo que no tenga que ser no será, y punto". Así es como realmente funcionaban las cosas para él, que, a diferencia de los karmistas, islamistas, cristianistas, imbecilistas y demás sociedades amentales, no le puso un nombre a tal idea. Ahora mismo, sólo quería encender el rollo de papel relleno de aturdidor. Sin embargo, se le había olvidado el mechero. ¿Quién dijo Karma?

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