martes, 11 de marzo de 2014

Últimamente VII. Romanticismo o no romanticismo.

"Pues que te regalen flores no es tan bonito ni trascendente", digo yo. Y responden: "Jo, es que no eres nada romántico". Claro, se te queda cara de lemur atento. Otra, alguien dice: "Pues hoy plan romántico, cenita en un restaurante con flores en la mesa en una terracita y después cine y después...". Y yo mentalmente les digo: "Y después os vais a tomar por culo con vuestros diminutivos de mierda", y realmente les digo: "Pues no me parece tan romántico, además está muy visto". Respuesta: "Tú como no tienes novia. Pues así muy mal". Se te vacía el cerebro y se te quitan las ganas de seguir viviendo rodeado de seres humanos. Te dan ganas de meterte a anacoreta. La gente confunde romanticismo con pastel, con baboseo, con la putrefacción melosa de lo que llaman amor. Si los verdaderos actores del romanticismo, aquellos que no tenían inconveniente en truncar sus vidas por un desengaño, por una adversidad, aquellos que oscurecían su entorno con sólo sacar una pluma y un papel, aquellos que te arrancaban la felicidad y te regaban con lágrimas cuando un instrumento representaba sus piezas, creo que bramarían ante tal degeneración de tan triste movimiento histórico. Es como si Jesucristo supiese lo que han hecho con su teoría y su ética. De hecho, ya lo dijo Oscar Wilde, Jesucristo fue el primer romántico de la historia. Pero qué se le va a hacer, últimamente como la tendencia mayoritaria a las ideas preconcebidas, de mierda y a los comportamientos subnormaloides es la que predomina y, por ser mayoritaria, les hace fuertes entre ellos sin darse cuenta de que en su cráneo hay mucho hueco, habrá que desarrollar una gran capacidad de abstracción y evitar por todos los medios intentar sacarles de su absurdez mentalmente suicida.
Así que os jodéis, porque no voy a hacer el más mínimo esfuerzo por achicar la bazofia de vuestros cerebros.

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