jueves, 11 de julio de 2013

Amor en el vagón.

Desde su asiento gris podía sentir el olor de los enemigos de la ducha. Pero no le importaba mientras esa sensual y erótica voz le susurrase al oído la siguiente estación. Sonriendo, decidió que en la próxima reencanación renacería como altavoz de tren, para así poder acariciar aquella enamorante afinación de unas anónimas cuerdas vocales.

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