viernes, 12 de abril de 2013

Demagogia.

No había punkis. No había gentuza. Había familias con sus hijos pequeños y mayores. Ancianos que recordaban épocas de escasez mejores que la edad de pedrolo de ahora. No había elementos corrosivos dentro de esa manifestación antipacífica. Cada uno portaba en su mano derecha un mangual, mientras que en la izquierda aferraban un anticristo para mandar a sus víctimas directamente al infierno. Había cientos de antidist[CENSURA] desarmados, sin casco, sin escudos, sin botazas. De pronto uno de los ant[CENSURA] alzó una mano en son de paz. Gesto leve que  desencadenó la avalancha. Los temibles ciudadanos, hartos de recibir hostias, dieron rienda suelta a su ira y cargaron. Los cientos de an[CENSURA] se vieron rodeados y sobrepasados en fuerza y número. El final de la historia es mentira, como todo lo demás. Igual suena a demagogia, sí, pero habría sido tan bonito.

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