sábado, 5 de enero de 2013

Últimamente IV

Miró hacia arriba, directamente a los ojos de las nubes (que son los pedos de los ángeles, que eso nunca lo dicen) y las urgió a apartarse. Quería mirar a Dios directamente a los ojos. "Tira ya el dado de diez y saca pifia de una vez y termina el juego, joder". ¿Por qué le habría elegido a él para sus juegos celestiales? De pronto, una vocecilla procedente de la acera le chivó al oído que no era tan importante, y no era el único con el que los dioses disfrutaban roleando. Miró hacia abajo y allí vio al cigarro con los brazos cruzados y devolviéndole  la mirada altivo. ¿Tú también? Sin más, se levantó del poyete y lo pisó; pero no con rencor, sino con pena. Y para no dejarle agonizante como a las pobres hormigas que accidentalmente se cruzan en el camino del torpe ser humano, retorció el pisotón hacia los dos lados y lo remató. Se fue sin mirar atrás. No quería saber si lo había hecho por la rabia contenida por no poder controlar sus sentimientos o por la traición de su reciente y enroscado amigo hecho de papel y hebras de tabaco.

2 comentarios:

Vustoqita dijo...

1)Me alegro que deje atrás el reciente y malhumorado amigo que se había hechad

2)Con que hablando con los dioses? me gusta

3)Para cuando el Finalmente ;)

P.D. Ilusionada me quiero quedar contigo!

DelCa dijo...

Entonces lo del volcán de Islandia sería pedo de demonio...

Lo siento, pero de todo lo profundo del texto, lo que me marcará para siempre, es lo de los pedos de los ángeles. Qué profundo u.u