sábado, 5 de enero de 2013

Últimamente III

Esta vez no apagó el cigarro. De hecho no lo había encendido. Lo tiró intacto al suelo. Pero no lo pisó como se suele hacer. No tenía nada en su contra. Puestos a pensar, era el único que no le había perjudicado en mucho tiempo, así que le parecía justo tener esa deferencia con él. Permaneció sentado y aguantándole la mirada mientras su depresiva genialidad concluía sus pensamientos. ¿No había quedado en que "ilusionarse con algo sólo daba la posibilidad de bla bla bla"? Entonces, ¿qué carajo estaba haciendo? ¿Volverse a ilusionar? Pensar que puedes controlar tu cuerpo y sus irracionales sentimientos es como intentar que el joven Nathanael no se enamorase de la bien tallada joven. ¡A buenas horas! ¿Tres siglos después te planteas esto? Idiota. Inténtalo otra vez. Venga va. Querer más de lo que te quiere a ti te deja desnudo delante del paredón, solamente con una venda en los ojos y a merced de su puntería. Esta vez el cigarro se agitó por la intensidad de sus pensamientos. O bueno, simplemente por una pequeña ráfaga de aire que en ese momento quiso darse impotancia y sacarle de la profundidad de sus reflexiones. Subió la mirada por saber si Newton le iba a dejar inconsciente de un manzanazo, o si Dios se iba a decidir a dejar de jugar a los dados con su vida.

1 comentario:

Vustoqita dijo...

Gracias Vecu o puedes darnoslas también a nosotros? por ayudarte de alguna forma a seguir escribiendo y...tú ya sabes ;)