miércoles, 29 de agosto de 2012

Resucitándola

Se separó de ella y se tumbó boca arriba. Dejó que su mirada se perdiese por los dibujos de las sombras que la luna proyectaba sobre el techo. Dejó que se perdiese su mirada como perdida lo estuvo la de ella hacía un instante. El calor no les vestía igual que antes. Ni siquiera la cama sonaba como antes. Su cuello no sabía a ella. Ni el olor era el mismo al terminar. Se levantó y la volvió a tapar entera con la sábana. Como cada noche salió de la habitación, y mientras cerraba la puerta esperaba que el día siguiente despertase su corazón y comenzase a latir de nuevo.

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