martes, 24 de abril de 2012

El primer plato de los no muertos.


Enfundado en su túnica negra, raída y hedionda ocultaba su esquelético cuerpo.
Con los brazos en alto entonaba un murmullo oscuro que brotaba de su boca como un vapor negruzco. Se encontraba en medio de un vasto cementerio, rodeado de mohosas losas de piedra castigadas durante siglos y no tan siglos por la caprichosa lluvia y el zalamero viento.
A medida que el vapor susurrante se extendía por los dominios de la muerte, la tierra se removía. Manos descarnadas y caras indecentes resquebrajaban el barro.
Cuerpos obscenos y putrefactos iban surgiendo perezosos desde las entrañas del suelo.
Ahora el murmullo del concentrado mago se ocultaba detrás de los quejidos de los recién renacidos cadáveres.
Asco, miedo, pavor, histeria resucitaban junto con los muertos vivientes que hasta hacía unos instantes habían sido muertos murientes.
El mago se giró sonriente sin dejar de mascullar ancestrales y negras palabras, extendiendo el humo de su boca por toda la superficie hasta ese momento inerte.
Ya notaba las sensaciones putrefactas e impías de sus pequeños recién resucitados.
Se llenaba de gozo imgainando, saboreando los rostros temerosos de los infelices campesinos, nobles, clérigos e inquisidores.
De pronto, una mano aferró su hombro y lo sacó de su ensimismamiento. Lo giró. Uno de los maltratados rostros se encaró a él seguido de multitud de sus sacrílegos hermanos.
El primer mordisco arrancó un trozo de túnica. El segundo se hundió en la carne.
El tercero, el cuarto, el quinto... Se sucedían hambrientos y sin descanso.
El codicioso mago jamás se habría imaginado que serviría como primer plato de sus profanos hijos.
El hambre demoníaca se había desatado. Los cuervos, las chotacabras y las demás aves de malvivir emprendieron su vuelo sabedoras de que un gran festín se avecinaba.

1 comentario:

DelCa Alighieri dijo...

Está guay, aunque la temática no es especialmente impactante o novedosa, las descripciones están vívidas.
Pero a mí me mola mucho más cuando haces microrrelatos de los micro de verdad, rebosan ingenio, parecen tu punto fuerte.