martes, 11 de enero de 2011

Marchita


La lluvia salpicaba su cara cuarteada como un cartón viejo. Húmedo. Gotas resbalaban por sus mejillas como antaño hicieran sus lágrimas. Frente a la ruinosa iglesia, otrora resplandeciente, esperaba como cada día desde hacía años aferrada a su pútrida rosa. Un sólo pétalo quedaba sujeto a su marchita esperanza. Recordaba la carta que le escribiera desde el frente. Recordaba la promesa. Recordaba que todo acabaría pronto y volvería. Recordaba. Pero el recuerdo sólo se burlaba de su promesa. Un rayo iluminó triste el cetrino rostro mojado mientras una melancólica brisa arrastraba el pétalo que se alejaba. Se alejaba. Temblorosa vio cómo se alejaba sin siquiera darle la oportunidad de despedirse. Quieta. Cerró los ojos. El cielo continuó llorando por ella. Y un último latido gritó al viento para que la llevara con su pétalo.

1 comentario:

Lasa dijo...

Vecu, sublime cuanto menos..... Y pensar que de pequeños nos gustaba jugar a los soldaditos e imaginabamos como mataríamos malos a raudales.... Hay que hacer más el amor y menos la guerra definitivamente (¡tan solo con que ellas también pusiesen de su parte!)