lunes, 16 de agosto de 2010

Chopin



Como savia fluyendo por el tallo hasta la hoja llena de sed recorre la melodía sostenida en cada cuerda martillada por la tecla mi sustrato, aunque corrompible, impoluto se hace sentir.
Corchea a corchea y fusa a fusa me vibran como si de un lustro de bien estar hubiese llenado mi recuerdo en cada una de ellas.
Música altruista, ofrecimiento agradecido sin nada a cambio reclamado.
Brillante el vals, la balada y el nocturno, y sin saber con cuál quedarme me quedo con todos. Y con todos se alimentan los brotes y seguirán brotando en mí mientras sigas sonando.

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