jueves, 10 de septiembre de 2009

La última vez


Por fin escuchó la puerta. Había temido ese momento durante todo el día. Sabía que tenía que llegar y al final había llegado. Los pasos tambaleantes alcanzaron finalmente la cocina. Los esperaba temblando con las manos apoyadas en la encimera tras su espalda. Él apoyó el codo sobre el marco de la puerta y expiró una apestosa bocanada. Su cara estaba enrojecida por el alcohol y una autoconvicción de autoridad. Sin mediar palabra lanzó el revés de su mano contra la cara de la chica. Un hilo de sangre salpicó la pared. Alzó el puño para volver a dejar claro quién era el que mandaba por derecho propio, pero nunca llegó a alcanzar su objetivo. El cuchillo que ella había estado escondiendo en su espalda se clavó hasta el mango en su pecho. Cayó al suelo en una postura imposible con una expresión de incredulidad aterrada. Aún tuvo tiempo, entre espasmos, para darse cuenta de que sus días de mandato habían terminado. Recogió la última lágrima que fluyó desde su castigado ojo con la comisura de una sonrisa y dejó sonar su canción favorita.

6 comentarios:

HombreRevenido dijo...

Hay cuchillos que no se merecen algunas tareas ingratas. Pero alguien tiene que hacerlo.

Pitufa dijo...

Demasiadas horas de silencio, de sufrimientos, de desgarros morales...

Vecu dijo...

Realmente no me imagino cómo será una situación de estas de verdad, ojalá todas acabasen así, pero lo malo es que suele ser al revés.

lasa dijo...

Hay tantas cosas para hacer con las personas... estoy seguro que oprimir, manipular y maltratar no son las más divertidas.

¿La solución pasa por la educación?

http://www.youtube.com/watch?v=KHi2dxSf9hw

MariaL dijo...

Muy impactante pero muy real,me gusta el no andar con rodeos cuando la idea que quieres dar es tan clara...

lasa dijo...

Claro, conciso y concreto.