viernes, 8 de mayo de 2009

Otro desliz


Un orín apremiante le escocía por dentro. Tenía que aguantar, no era el momento. Continuó dando coba a sus quehaceres. Pero cada palabra pensada llevaba el impaciente tinte amarillo que empujaba. Aguantar. No conocía la razón exacta por la que contenerse, pero sabía que tenía que hacerlo. No pudo más y cedió al placer de la expulsión de toxinas. Al instante notó la cálida humedad de la tela al pegarse en su piel. Una vez más se despertó con la pesada carga de un calzoncillo mojado. Esto tenía que terminar. ¿Tendría que hacer caso al conchante anuncio de compresas?

2 comentarios:

HombreRevenido dijo...

"Conchante", Dios mío, ha nacido hasta el epíteto.
El apocalipsis está a la vuelta de la esquina. Es una señal.

Por cierto, menudas aficiones perversas...

Vecu dijo...

xDD, es una afición que se coge de pequeño y cuesta darle de lado. Ya sólo queda para el final que saquen la octava película de Loca academia de policía.